Una oportunidad en medio de la crisis




Hasta que fue confirmado. Un virus surgido primeramente en Wuhan, China modificó todo el calendario electoral planificado para el plebiscito por una nueva constitución, la elección de representantes que redactarán la nueva constitución (en caso de ganar el apruebo), elecciones municipales y de gobernadores, como también las respectivas primarias de cada sector político. Quizás el gobierno encontró su oasis en tiempos de crisis.

Las últimas encuestas entregan resultados dramáticos para los partidos políticos y las instituciones. Según la última encuesta CEP, el 47% percibe mal o muy mal el funcionamiento de la democracia, lo que contrasta con el 64% que reconoce que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. La encuesta CADEM del 23 de marzo entrega un 18% de aprobación al Presidente Sebastián Piñera, lo que parece un oasis para un gobierno con el peor resultado de medición en la historia democrática post dictadura obteniendo solo un 6%.

Los resultados también indican que solo un 5% siente confianza en el gobierno, en el congreso un 3% y solo un 2% confía en los partidos políticos. Si se observa al resto de instituciones, todas han tenido importantes pérdidas de credibilidad, donde las redes sociales y las radios obtienen los mejores resultados, sin superar el 30% de aprobación.

Existe una crisis de representación y de credibilidad por las personas debido a la falta de respuesta que el sistema político ha institucionalizado. No es casualidad que las prioridades de las personas cambiaran y hoy en día los cuatro temas de mayor relevancia sean; pensiones, salud, educación y sueldos, ya que estos afectan directamente al individuo, mientras que los temas colectivos como la inmigración, el transporte publico y el medio ambiente ocupan los últimos lugares.

En lo económico las bolsas mundiales han tenido su peor semana, previendo que esta crisis tendrá el mismo efecto que la subprime de 2008 que afecto a Chile durante el año 2009, lo que podría contraer en un 4% la economía chilena. Con un 20% del PIB afectado directamente por el COVID-19, es necesario proteger a los trabajadores y trabajadoras del país, que verán afectados sus sueldos si el virus se prolonga en el tiempo. Los fondos de pensiones también han sufrido durante estas semanas, existiendo pérdidas que han alcanzado hasta un 12%. Esto además obliga a quienes estaban por jubilar, a retrasar sus planes o enfrentar la pérdida que las AFP han tenido durante la crisis.

Sin duda la desconfianza política y la crisis económica agravan los problemas sociales identificados, precisamente porque se esperan respuestas, mientras que el gobierno intenta explicar utilizando un lenguaje abstracto que sigue siendo insuficiente ante las demandas sociales y los desafíos al sistema que trae consigo la pandemia.

Es necesario entregar señales que permitan volver a creer en las instituciones y en la política. El gobierno tiene la oportunidad de encontrar su oasis en medio de pandemias y dificultades económicas. Es el momento de poner al ser humano en el centro de la formación del Estado y desarrollar una nueva constitución que garantice la protección de las personas (en lo político, económico y social) y no una que solo permita sobrevivir mediante el endeudamiento.

 

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