Urgente: asumamos las demandas ciudadanas




Se viven días convulsionados; llenos de información la que fluye con rapidez por los medios de comunicación y por redes sociales. Se observó cómo avanzó Bolsonaro en Brasil. Lo defino como amenaza en atención a que personajes como él, hacen peligrar la democracia en América Latina. Esto puede parecer extremo, pero es una realidad que cada día, parece aproximarse más.

Nos hemos preguntado ¿por qué tenemos a Macri en Argentina, a Duque en Colombia, a Piñera en Chile y ahora a Bolsonaro en Brasil? ¿Por qué la ciudadanía ha ido virando hacia la derecha, al momento de votar por un presidente? Y ¿qué es lo que quienes nos definimos como progresistas no hemos hecho?

De más está decir que los casos de corrupción constituyen un factor relevante, pero en rigor hay otras cosas que no hemos considerado, ya sea por convicción o porque hemos perdido el foco de lo que a la ciudadanía le importa, fundamentalmente, por que los temas sociales que fueron los que nos preocuparon los últimos treinta años, aun no tienen soluciones integrales como ocurre con las pensiones, con la salud (las famosas listas de espera continúan acrecentándose), disponer de una educación pública de calidad, cuidado del medioambiente y otras demandas ciudadanas.

En efecto, si conversamos con cualquier vecino, podemos hacer una evaluación rápida de cuáles son los intereses que mueven hoy a la ciudadanía: temas como, seguridad, por ende, delincuencia; la economía, en una sociedad que ha avanzado que ha eliminado altos niveles de pobreza y entonces, con justa razón, surgen mayores aspiraciones; orden o ¿no se ha escuchado decir que los estudiantes son delincuentes y que los migrantes vienen a quedarse con nuestros empleos? Medio ambiente: la instalación de empresas contaminantes y como combatir los daños ambientales ya existentes. Y suma y sigue. Lo que debería entenderse de una buena vez es que la centroizquierda carece de un proyecto que responda a los intereses de una sociedad que ha cambiado.

Cuando no prestamos atención y dejamos pasar factores como los enumerados, sin caer en cuenta que han tomado gran relevancia, surgen personajes como Bolsonaro, con un discurso populista, prácticamente fascista, que nos retrotrae a los años ´70. Un hombre que considera que las mujeres deben ganar menos sueldo; que preferiría que un hijo suyo se suicidara si es gay; que afirma que el error de la dictadura es haber torturado y no matado; y como broche de oro dice que Pinochet es su ídolo. Por tanto, no puede ser definido más que como fascista en el más amplio sentido de la palabra.

No olvidemos que en Chile tenemos nuestro propio Bolsonaro, que hace una apología del nacionalismo exacerbado, que defiende los valores conservadores a ultranza y que, si de él dependiera, repondría la pena de muerte y expulsaría a todos los migrantes, cuyo discurso prende no solo en los estratos altos de nuestra sociedad.

Lo peor es que se está gestando un ambiente, en América Latina y también en Chile, que hace propicia la aparición de estos personajes, debido a que los niveles de violencia, como las de carabineros a los estudiantes y de los estudiantes a carabineros y que aún, no encuentran una respuesta adecuada desde nuestro sector; mientras el gobierno y su proyecto de “aula segura”, encuentran, según las encuestas, un amplio apoyo ciudadano.

La guinda de la torta ha sido el homenaje a violadores de derechos humanos condenados a cientos de años de cárcel por los Tribunales de Justicia, en la propia Escuela Militar, en el lugar donde se forman los oficiales que dirigirán al ejército del futuro. Bien las sanciones disciplinarias aplicadas. Pero es urgente que el poder civil ejerza su autoridad y revise en profundidad la malla curricular que se aplica a los cadetes.

Es nuestra responsabilidad contribuir a cuidar nuestra democracia, ya no en la medida de lo posible, si no con un acento en la memoria que hemos ido perdiendo, entregándoles a las generaciones venideras las herramientas para entender el pasado, para construir un futuro mejor para todos y todas.

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