Virtualidad. Tensiones de la emergencia en el sistema educacional.




Dada la contingencia de la pandemia del COVID-19, el sistema educacional en el mundo ha debido transformarse para el desarrollo de sus actividades académicas, desde lo presencial hacia lo virtual, lo que ha obligado a buscar alternativas de enseñanza remota. Sin embargo, con experiencias más o menos implementadas, lo que si es claro, es que el sistema educacional no esta/ba preparado frente a la pandemia y a los cambios que produjo, tanto para los estudiantes, como para los docentes en el planeta. Por lo cual la pregunta que ha rondado entre los diferentes niveles educacionales es ¿Cómo diseñar una propuesta de aprendizaje curricular desde la política pública en entornos virtuales, que permita desarrollar y potenciar competencias docentes, y en tanto, a partir de ellas se promuevan y fortalezcan los aprendizajes de los estudiantes para el logro de lo declarado y comprometido por las Instituciones Educacionales, en un contexto de crisis?

En este sentido, el aprendizaje en entornos virtuales, puede ser definido como comunidades de aprendizaje que utilizan las TICs digitales en una doble vertiente, como instrumentos para facilitar el intercambio y la comunicación entre sus miembros, y como instrumentos para favorecer el aprendizaje (Coll, 2004). Según Pallisé (2008) estos entornos permiten, con el uso intensivo de la tecnología, avanzar desde modelos de información y comunicación social hacia esquemas descentralizados, lo que podría traer cambios irreversibles en los paradigmas de la formación/información convencionales y (…) en la enseñanza-aprendizaje.

Si bien, el sistema educacional ha puesto a disposición plataformas virtuales que permitan realizar sesiones interactivas con los estudiantes, permitiendo a los docentes exponer sus clases de forma similar a lo que se hacía tradicionalmente con un sentido de emergencia, queda al descubierto la necesidad indispensable de incorporar otras alternativas (sistemas) que logren la motivación de los estudiantes, involucrando en tiempos de crisis el acompañamiento, la interacción, el quehacer del aprendizaje y el crecimiento personal.

Por lo anterior, en el sistema educacional se observan tareas pendientes, dado que (al paracer) se ha producido una migración vertiginosa a un nuevo posible paradigma, que por lo pronto, tensiona y enfrenta la docencia desde la virtualidad y el  aprendizaje como centro del crecimiento y estímulo del estudiante. Lo anterior por que probablemente más que volver a la normalidad otrora, debemos incorporarnos a un nuevo escenario que pueda desarrrollar nuevas herramientas para que los estudiante puedan participar, reflexionar e interactuar en cada momento, de manera tal, que logren desarrollar procesos formativos de enseñanza y aprendizaje.

Dentro de las herramientas, Pérez (2009) afirma que la comunicación y la interacción son procesos fundamentales en un entorno virtual, debido a que a partir de dichos procesos, se establecen relaciones afectivas que propician la construcción colectiva de conocimientos y aprendizajes. Además, se hace inevitable incorporar actividades didácticas basadas en estrategias virtuales y en el desarrollo de habilidades innovadoras que favorezcan el aprendizaje significativo, que incluya tareas de autoevaluación de los estudiantes y de sus propios procesos fomentando el compromiso y la adhesión. Entonces, la  virtualidad requiere para su desarrollo altos niveles comunicacionales que modifiquen los roles tradicionales de comportamiento y relación, flexibilizando así el acto educativo – curricular (Cabero J., 2006).

Dicho lo anterior, ¿cuáles son las tensiones que aún estan presentes desde la virtualidad en los sitemas educacionales? Una primera tensión que se observa es el paso de lo presencial a lo virtual en sí mismo, puesto que se sigue haciendo lo mismo en el entorno virtual de lo que se venía desarrollando en lo presencial, por lo tanto, la adapatación requiere de una mirada más profunda y menos reduccionista de los sistemas educativos y de la culminación virtual.

Una segunda  tensión, sin duda, es la mirada desde los paradigmas que observamos en los sistemas educacionales, hoy los modelos deben reorientrase, reformularse y por que no decirlo deben cambiar, ya que las competencias, los resultados de aprendizajes, el tipo de estudiantes y el como nos queremos vincular también ha cambiado, dando origen a un nuevo contexto de relaciones humanas.

Probablemente otra tensión recurrente, en los propios sistemas educacionales, son los mecanismos de evaluación, si bien, siempre son de alta complejidad en el marco de los aprendizajes de los estudiantes, es aún más, cuando se trata de revertir lo que se ha hecho presencialmente y llevarlo a la virtualidad para someterlo a la adaptibiliadad de herramientas tecnológicas, rompiendo los miedos y ansiedades que la tecnología y el entorno virtual produce.

Las tres tensiones anteriores ponen de manifiesto la necesidad de recomprender el sistema educacional desde dos variables claves, la innovación y la didáctica. Desde la innovación como repensamos la realidad actual y futura, en contextos de crisis, y desde la didáctica como diseñamos e implementamos un sistema, que logre potenciar y fortalecer las capacidades docentes y alcance lo declarado y comprometido por la instituciones educativas.

Sin duda, reflexionar sobre estas tensiones nos coloca un desafío importante a todos los actores del sistema educacional, con sus propias diferencias y diversidades. Por lo pronto, un marco de acción posible debiese permitir:

  1. Concurrir en la necesidad de atreverse, e innovar en el uso de herramientas tecnológicas para el sistema educativo. Estas herramientas deben procurar una transformación de la didáctica en las distintas disciplinas, que más que un cambio absoluto sean un necesario complemento.
  2. Diseñar propuestas de aprendizaje curricular en entornos virtuales que permitan desarrollar y potenciar las competencias docentes, y estas promover y fortalecer los aprendizajes, en contextos de crisis, de los estudiantes para el logro de lo declarado y comprometido por las institiuciones educacionales.
  3. Finalemente, habilitar a los docentes y estudiantes para disminuir la resistencia al cambio, que mas que ponerle un nuevo nombre o hablar de otro paradigma, se pueda comprender la naturaleza de los nuevos escenarios que vienen en Chile y en el mundo.

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