Y NO dio lo mismo




Mirado en perspectiva, y al alero de experiencias recientes en especial para la centroizquierda chilena, cabe destacar que, junto con derrotar la dictadura, deberíamos celebrar la capacidad y generosidad con que diversos actores políticos dejaron de lado diferencias tácticas, para confluir en una lógica cooperativa obviando mezquindades y cortoplacismos que pudiesen haber estado a la orden.

Esa impronta, si uno se traslada a estos días, se extraña en demasía. Urge como sector renovar dicho ánimo y recordar que si fue posible converger es necesario retomar el rumbo ya no para combatir al Dictador, sino para retomar la mirada en pos de construir un Chile más justo e inclusivo, en donde podamos procesar las diferencias sin mirarnos cómo enemigos.

El país requiere de una nueva centroizquierda que mire el futuro con el anhelo de renovadas convicciones, porque sabemos que cuando se avanza codo a codo no avanzan dos, sino que un solo cuerpo con las banderas del mañana, esas que representan al ciudadano de pie, a ese que se siente ajeno o lejano a la política por diversos motivos, dejando muchas veces en manos equivocadas decisiones fundamentales para un Chile más justo para todas y todos.Tenemos una deuda pendiente como clase política en los desafíos de Chile, ya con 30 años de democracia, deuda radicada en sostener en el tiempo a gobiernos socialmente rentables, que se hagan cargo de los temas país que nos permitan seguir avanzando en una democracia más robusta, ejemplificada en la eliminación de los hijos ilegítimos, la eliminación de Senadores designados, la eliminación del binominal y la elección de gobernadores regionales. Una democracia que avanza hacia el desarrollo, con miras a un Chile que aprende de los errores del pasado, pero se proyecta en cimientos democráticos fuertes. Por esto y mucho más, NO da, ni dio lo mismo.

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